domingo, 21 de agosto de 2016

RETAZOS

Nos quedamos sin palabras, frente a frente, yo con mis lágrimas y tú con tus ganas de limpiarlas. Retrocedí un paso , tú te alejaste hacia la pared. Entre nosotros quedó un abismo de silencio donde sólo los relojes siguieron andando. 

Nos separamos con las heridas abiertas, sin decir adios ni mirar atrás. Allí quedaron nuestras risas, los besos que no llegamos a darnos, las palabras a media voz, los viajes sin hacer,  las tardes de cine, las mañanas en la cama, los helados del verano, el chocolate de postre y el café del invierno. Allí se quedaron los que podríamos haber sido nosotros, tan solos, tan lejos, tan abandonados.

Tan huérfanos de abrazos como sobrados de lamentos. 

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Dije que no lloraría y lloré.
Prometí dejar de hacerlo y cumplí. A ratos.
Me propuse no llamarte y, a cambio, te escribí.
Aseguré que no iría a verte, pero fui.
Soy mujer de palabra, aunque a veces la rompa.

 Mjo

 



 

jueves, 14 de julio de 2016

PRINCIPIO Y FIN


Finales.

Felices, neutros, tristes, trágicos. Definitivos o temporales. Finales.

Estoy viendo "Cites", una serie de TV3, la televisión pública catalana, que gira alrededor de las relaciones 2.0. Vamos, que hablan de gente que se conoce a través de una aplicación de móvil para buscar pareja o, simplemente, alguien a quien tirarse. Algunas se estropean con la primera frase, al primer saludo, después de la primera mirada. Otras evolucionan, de una manera u otra, para consolidarse o acabar sin posibilidad de enlace. Hay embarazos inesperados, amantes vocacionales y follamigos que acaban por dejar de serlo. Heteros, lesbianas o gays. El amor es el amor, da igual con qué lo vistas o cómo quieras llamarlo. Carnal, espiritual, imposible, cierto, soñado, aburrido, mentiroso, oculto, rosa o negro o azul o amarillo. Profundo. Superficial. Inútil. Necesario. Libre. Esclavo. Amor. No importa el adjetivo que le quieras poner. Es amor, siempre. Y punto.

Porque acabe como acabe, lo que importa es que empiece.

Mjo




miércoles, 13 de julio de 2016

13-JULIO-2016

Seguir queriéndote todavía a estas alturas. Seguir sintiendo que las rodillas me tiemblan cuando apareces sin avisar,  que se me escapan las sonrisas al recibir un mensaje o después de hablar contigo. Pensar qué ponerme si quedamos aunque sea para vernos durante cinco minutos. Analizar todos y cada uno de tus gestos, las palabras, las miradas, las sonrisas y hasta el último de los silencios mientras vuelvo a casa. Soñar contigo. Echarte de menos. Que me pase algo y tener ganas de contártelo. Que me sigas faltando al otro lado de la cama.
 
Y, a veces, abrir el cajón donde guardo las cosas que me importan, sacar el anillo de su caja y probármelo para ver si todavía encaja, para sentir lo que sentí la noche que me lo regalaste y acabar sintiendo lo que sentí cuando me lo quité con el firme propósito de olvidarte.
 
Saber que no he cerrado nuestra historia, que seré yo quien diga "basta" y sólo cuando lo vea claro. Saber que, quizá, tengo enfrente el muro donde, quizá, se estrellará mi ilusión. Y que no me importe porque he decidido que más vale tener otra herida que cerrar que esta absurda sensación de vacío, de rendirme sin haber luchado, porque prefiero caerme al suelo antes que cruzarme de brazos y resignarme. Mejor tener la certeza que una nueva duda que me salga al paso cuando menos me lo espere. Porque elijo poder decir "me arriesgué por ti y perdí" a "fui cobarde y perdí".
 
Porque alguna partida tengo que ganar en esta vida y bien podría ser ésta. O la siguiente. O la de después. Pero las perderé todas, absolutamente todas, si me limito a quedarme sentada viendo el tiempo pasar.
 
Mjo

 


domingo, 19 de junio de 2016

ELECCIONES. OTRA VEZ!!!!


26 de junio. Domingo de elecciones. Otra vez. Este país parece que no se cansa de votar. Es como si quisiera recuperar de un plumazo todos esos años en los que las únicas elecciones que había eran a presidente de escalera. Qué cansada empiezo a estar de todo esto. Es imposible poner la tele sin tropezar con un político echando porquería sobre los demás. Y mintiendo, que parece que es lo único que saben hacer. Me sorprende que la gente todavía pierda el tiempo escuchándoles. Y que alguien se crea algo de lo que dicen es algo que va allá de mi entendimiento.

Será que me hago mayor, un poco al menos, pero recuerdo que antes no era así. En el año 82 mi abuelo me llevó a ver un miting en la plaza del pueblo. Estaba llena a reventar y hablaba un tal Felipe González que, fíjate que cosas, acabo siendo presidente del Gobierno. Yo tenía unos diez u once años y, por supuesto, no entendí ni jota de las cosas que decían. Pero la pasión con que hablaban, la ilusión que desprendían los que escuchaban, eso no se me ha olvidado. La cara de mi abuelo, tampoco. Aquel día me contó que durante años, en este país nadie pudo decir su opinión porque se jugaba la vida pero que las cosas habían cambiado y yo tendría la posibilidad de decidir porque otros habían peleado para que así fuera. Entonces no sabía nada ni de la Guerra Civil ni de lo que había pasado durante cuarenta años, pero no olvidé lo que me dijo. Con el paso del tiempo, descubrí una historia sangrienta y oscura y entendí muchas de las cosas que me contaba mi abuelo. Entendí también que mis derechos no los había ganado yo sino que me los habían ofrecido muchos otros, luchadores a los que no puedo poner nombre ni rostro, pero sin cuyo sacrificio hoy no tendría la oportunidad de expresar en las urnas lo que quiero para mí y para el resto del país.

Conozco gente que no vota, que no lo ha hecho ni piensa hacerlo nunca, pero se quejan de lo que pasa o deja de pasar. Me indignan. Creo que es una obligación que todos debemos cumplir. Si sale quién tú quieres y te falla, tendrás todo el derecho de quejarte y patalear. Si es el contrario, igual. Pero quedarte en casa, o ir a la playa o al cine o lo que sea que se haga en vez de ir al colegio electoral que te toque y poner tu papeleta en la urna, y luego poner el grito en el cielo porque las cosas no van bien me parece de una hipocresía suprema. Quieres que algo se mueva, que cambie? Pues muévete tú primero, coño, que tampoco cuesta tanto!

Sé que cada vez que hay elecciones digo lo mismo, que hagáis el favor de pensar un poquito antes de elegir y votéis. Que me da igual lo que elijáis (que no es del todo cierto, pero respeto vuestra decisión de elegir a unos u otros porque sois libres de hacerlo) siempre y cuando lo hagáis. Que me pongo pesada y a más de uno le darán ganas de mandarme allí donde pica el pollo y ya podéis hacerlo, porque me importa un pito. Así que me dejo de rollos patateros y os digo ya, otra vez, QUE VOTÉIS, OSTIA, QUE VOTÉIS!!!!! Pero usando la cabeza, además del corazón. Que nos la jugamos todos.  

Mjo