Echó
un vistazo para asegurarse de que no faltaba, ni sobraba, nada. Se había salido
con la suya en cuanto a la decoración y se había librado de los globos de
colores, las serpentinas, el cartel con el “¡Feliz Cumpleaños, Cinthia!”
colgado en la pérgola del jardín y la tarta con su foto, vestida de
Blancanieves a los cuatro años, como cubierta. En su lugar, había colocado
mesas, cubiertas con manteles a cuadros, bancos de madera para que se sentaran
sus invitados, algunos farolillos colgados de los árboles y velas en lugares
estratégicos que, cuando empezara a atardecer, encenderían para dar calidez e
intimidad al ambiente. En un rincón, el tocadiscos en el que sonaría su música
favorita y, sobre el césped casi recién plantado, una plataforma en la que
poder desgastar las suelas de los zapatos bailando hasta reventar. Los vecinos
estaban avisados y habían prometido no quejarse demasiado del ruido si ellos,
en cambio, no se descontrolaban en exceso. Y, después de mucho suplicar,
patalear y jurar que se comportarían y no darían problemas, sus padres
accedieron a irse el fin de semana a su casa de la playa y dejarles solos para
que pudieran celebrarlo en libertad.
lunes, 15 de junio de 2020
domingo, 7 de junio de 2020
POR MIS VENAS (semana 21)
07-MARZO
Volví
ayer a casa. Todo me parece extraño, como si perteneciera a otra persona y a
otra vida que ya no existe. La puerta de mi habitación ha desaparecido, por
recomendación médica, y todas las ventanas tienen ahora un cierre con candado.
En la cocina, y prácticamente en toda la casa, han desaparecido los
instrumentos cortantes o aquellos objetos que podría convertir en armas para
herirme. Estoy bajo vigilancia constante y lo cierto es que no tengo derecho a
quejarme, es la penitencia que debo pagar por la gravedad de mis pecados. Mis
padres me miran con una mezcla de tristeza y miedo que a duras penas puedo
soportar. Soy consciente de que lo intentan y no puedo, ni quiero, pedirles más
pero este regreso desde el más allá me está costando demasiado esfuerzo. Anoche
me quedé dormido acariciando las cicatrices de mis muñecas. Hay quien cuenta
ovejas para superar el insomnio, yo lo hago contando los puntos de sutura que
cerraron las heridas por las que casi se me escapó la vida. Es el único punto
de realidad que me queda. El resto, todo lo demás y todos los demás, son sólo imágenes
borrosas.
martes, 2 de junio de 2020
GRACIAS POR LA MUSICA (Semana 20)
Hay
canciones que están atadas al recuerdo de una persona, porque la escuchaste con
ella por primera vez, porque es su favorita o porque fue la banda sonora de un
momento especial que nos pertenece por completo. Sea por la razón que sea,
cuando te salen al paso, sin avisar, te golpean en medio del pecho con una
avalancha de recuerdos. Y a veces duelen, a veces confortan, te arrancan una
sonrisa o te animan a continuar. La música es magia, no concibo la vida sin
ella.
domingo, 24 de mayo de 2020
SALTO AL VACIO (semana 19)
Ana.
Anastasia, en realidad. Su madre rompió aguas después de ver en televisión la
película “Anastasia”, protagonizada por Ingrid Bergman, sobre la vida de la
supuesta única descendiente de los Romanov que sobrevivió a la masacre, y
decidió ponerle ese nombre a la criatura que, treinta y dos horas más tarde,
vino al mundo berreando a todo pulmón. Siempre dice “Podría haberme llamado
Ingrid, que es un nombre bien bonito, pero no. Ella va y me castiga a cargar
con un nombre horrendo para el resto de mi vida”. Aún no se lo ha perdonado y, a
estas alturas del partido, no creo que lo haga jamás.
Ana,
Anastasia, tiene tendencia al drama y a exagerar todo aquello que vive o
siente. Disimula, recurre al humor y la ironía para ocultar sus sentimientos, y
hay que reconocer que casi siempre tiene éxito. Poca gente sabe de las
tormentas interiores que arrastra; ni siquiera los más cercanos pueden imaginar
cuántas veces ha escondido el dolor detrás de una amplia sonrisa. Lo guarda
todo en un rincón, protegido de las miradas de propios y extraños, y casi nadie
tiene acceso. Ni siquiera ella, que sabe que atravesar esa puerta suele ser una
mala idea, atractiva pero peligrosa.
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